¿Es realmente útil instalar un cerramiento de cristal?

Con el frío ya casi instalando por doquier, tanto hosteleros como particulares buscan cómo disfrutar del exterior estando aún protegidos. Una ecuación que la resuelven los cerramientos y cortinas de cristal. Una instalación elegante, ergonómica y funcional cuya tendencia se ha acrecentado en el último tiempo. Pero, ¿por qué?

Del muro de piedra al cristal abatible

Desde tiempos inmemoriales, la labor arquitectónica ha sabido evolucionar no sólo para acrecentar su seguridad y duración en el tiempo, sino también para enfatizar sus dotes estéticas. De los recintos antaño fortificados y erigidos en dura piedra, hace ya tiempo que los espacios acristalados aparecieron como una opción perfecta para delimitar una zona sin restar luminosidad ni protección. Una tendencia que, si bien su predecesora más cercana lo fueron los patios o terrazas acotados por una lona de plástico para evitar el frío, aparece ahora disponible tanto para establecimientos como viviendas particulares.

Asimismo, una de las principales ventajas —además de su robustez que con creces supera la endeble lona— es la posibilidad de disponer de cerramientos con cristales abatibles. Lo que, en suma, se desglosa en sistemas plegables y correderos con los que, a la par que dejarnos un espacio bien impecable, facilitar enormemente la tarea de salir al exterior o ventilar el lugar. De hecho, si echamos un vistazo a las reformas de algunos establecimientos, así como en las casas de nueva construcción, veremos que se trata de una tendencia que ha venido para quedarse. ¿El motivo? Tan simple como un conjunto de factores que hacen prácticos y estéticos que, sin duda, funcionan.

Sed de luz: ¿qué aporta un cerramiento de cristal?

Por lo general, el ser humano es una criatura diurna no sólo porque dedica los momentos de mayor claridad para socializar y realizar actividades, sino porque cualquier individuo se regocija en la luz. Justo ahora, accediendo ya al invierno tras este otoño que ya predice un clima tajantemente frío, podemos comprobar como la luz se persigue en todo lugar, en todo momento. Desde estirando el cuello en el trabajo para que nos de en las mejillas, como tomando el café de la mañana en casa o la tapa del mediodía en un bar. Por ello, es natural que, como se ha mencionado, las cortinas y cerramientos de cristal hayan tomado tanto protagonismo y popularidad en el último tiempo.

Si tenemos un negocio que exige de terraza, como lo es un bar o un restaurante, lo más posible es que el cliente se decante por una zona acordonada en cristal que no por una en plástico. Una de las razones principales —y aunque algunos puedan pensar que ambas opciones pueden parecerse— es que el cristal otorga una mayor elegancia al recinto delimitado. Por lo que resulta un reclamo la mar de efectivo para una clientela que quiere, de algún modo, “estar fuera, pero dentro”; sentir la luz, pero aislarse del bullicio. Una inversión de negocio más que acertada para captar clientes a través de la funcionalidad y la atracción estética.

En cuanto a los hogares, la ecuación es simple. ¿Quién no se apena cuando saldría a su bonito patio, pero la temperatura lo impide? Mediante un cerramiento o unas cortinas de cristal, conseguimos un segundo recinto y un espacio de gran luminosidad. Increíblemente útil para aquellos hogares que son algo oscuros, añadiendo el plus de una vista panorámica. Más aún, pudiéndolo combinar con calefacción o aire acondicionado para preservar una temperatura idónea según la estación del año.

Práctico, eficiente y duradero

Abordando las cuestiones materiales, algunos podrán mostrarse recelosos ante el cuidado que debe llevarse al tratar con cristal. Sin embargo, compuestos con vidrio templado para asegurar su durabilidad, este tipo de cerramientos resiste condiciones adversas gracias a su tratamiento térmico. Asimismo, y en cuanto a su diseño —donde otros puedan pensar que la estructura será algo incómoda—, la realidad es que las cortinas de cristal carecen de perfiles verticales, por lo que su abatimiento y fácil desplazamiento los hace idóneos y prácticos sea cual sea su finalidad. Contando con un buen sistema de aislamiento exterior para evitar cambios de temperatura.

Montando el resto del perímetro especialmente en aluminio, quien invierta en este tipo de cerramientos tampoco debe preocuparse por su esperanza de vida más allá de su correcto mantenimiento. Las cortinas de cristal gozan de la gracia de una tríada perfecta: anticorrosión, ergonomía y dinamismo en espacios que abarcan dimensiones de hasta 3 metros de altura. Siendo de especial mención para quienes buscan un toque más personal en ellas, la posibilidad de escoger entre cualquier color de la carta RAL, anodizados e imitación madera para darle al cerramiento el toque más acorde con la atmósfera de nuestro negocio o domicilio.

Finalmente, y amoldándose totalmente al lugar de su instalación, cabe mencionar que, debidamente homologados, los cerramientos o cortinas de cristal son estancas a la lluvia y al viento, pero sin ser aparatosas. En ese sentido, y a diferencia de otro tipo de soluciones algo menos elegantes, a partir de un diseño minimalista, pero efectivo y funcional que permite, en la medida justa, darnos claridad, cobijo y un espacio extra para disfrutar en familia o con amigos. Finalmente, pudiendo regular su eficiencia energética gracias a la variedad de cristales a escoger, donde encontramos des del cristal transparente y Opal al Parsol o incluso al cristal con control solar.

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