¿Cuál es el impacto ambiental de la minería y la quema de carbón?

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Por Alecia M. Spooner

La minería y la quema de carbón como combustible son perjudiciales para el medio ambiente; pero, debido a que el carbón es tan abundante y barato, muchas personas son reacias a dejarlo como fuente de combustible.

El carbón comienza como turba, o secciones de materia orgánica parcialmente descompuesta que se acumulan en la superficie de la tierra. Durante millones de años, la turba es enterrada y el calor y la presión la transforman en formas cada vez más puras de carbón llamado lignito, sub-bituminoso, bituminoso, bituminoso y antracita.

Estos combustibles fósiles son recursos limitados o no renovables; una vez que cumplen con su función de combustible, no pueden ser reciclados para convertirlos en una fuente de energía útil. Sus suministros son finitos; cuando se han ido, se han ido. Es cierto que con el tiempo se pueden crear más suministros de carbón, petróleo y gas, pero eso no ocurrirá durante nuestra vida; la producción de combustibles fósiles lleva muchos millones de años.

El carbón se encuentra en capas de roca que han sido compactadas y dobladas en montañas. Los recursos de carbón son bastante abundantes en todo el mundo, aunque como cualquier otro recurso geológico, no están distribuidos uniformemente. Las fuentes de carbón más grandes del mundo se encuentran en Estados Unidos, Rusia, China, India y Australia.

Las formas de carbón más puras (bituminosas y antracitas) proporcionan la mayor parte de la energía, pero en general, el carbón requiere poco o nada de refinación antes de poder ser quemado como combustible. La abundancia y facilidad de uso del carbón lo convierten en un recurso de combustible barato, particularmente para los países en desarrollo que todavía no tienen refinerías industriales de lujo.

El uso del carbón como combustible tiene varias desventajas, incluyendo las siguientes:

  • La quema de carbón libera toxinas. El carbón contiene azufre y otros elementos, incluyendo metales peligrosos como el mercurio, el plomo y el arsénico, que escapan al aire cuando se quema el carbón. La quema de carbón también produce partículas que aumentan la contaminación del aire y los peligros para la salud.
  • La quema de carbón emite grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera. El carbón está compuesto casi en su totalidad por carbono, por lo que la quema de carbón libera grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. Se ha demostrado que estas emisiones aumentan el efecto invernadero en la atmósfera y conducen al calentamiento global.
  • La minería subterránea del carbón es peligrosa. El carbón se extrae a menudo en minas subterráneas, que pueden colapsar y atrapar a los mineros. Y el aire en las minas de carbón subterráneas conduce a la enfermedad del pulmón negro, donde las partículas de carbón y los contaminantes llenan los pulmones y causan inflamación y enfermedades respiratorias.
  • La minería de carbón de superficie daña el medio ambiente. La extracción de las cimas de las montañas se utiliza para acceder a capas de carbón enterradas en las profundidades de las montañas. Esta técnica minera altera el paisaje y daña los ecosistemas.

Debido a que el carbón es tan abundante y relativamente barato, muchas personas son reacias a dejarlo como fuente de combustible. Afortunadamente, existen formas de utilizar el carbón de manera más sostenible y minimizar su daño ambiental. Las soluciones de carbón limpio incluyen lo siguiente:

  • Ciclo combinado de gasificación integrada (IGCC): La tecnología IGCC convierte el carbón en gas, eliminando el azufre y los metales. Este gas genera electricidad alimentando turbinas mientras que los productos secundarios (azufre y metales) son concentrados y vendidos. Las plantas IGCC son más limpias y eficientes que las plantas eléctricas de carbón y tienen el potencial de capturar emisiones de CO2 en el futuro.
  • Captura de carbono: Uno de los mayores problemas de la quema de carbón es la cantidad de CO2 que añade a la atmósfera. El secuestro de carbono incluye varias formas de capturar y almacenar el carbono bajo tierra en lugar de permitirle llenar la atmósfera. Actualmente, algunas plantas de carbón almacenan carbono en minas subterráneas abandonadas o en pozos de petróleo. Otras plantas bombean el carbono hacia las rocas sedimentarias o por debajo del fondo del océano.